EL BLOG DE NORMA: ¿Cómo reconozco las primeras señales del autismo?

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Para detectar las primeras señales del autismo es necesario conocer cuáles son las características más frecuentes del Trastorno del Espectro Autista (TEA). Esto te permitirá estar alerta si tu hijo o hija manifiesta algunas de estas conductas.

En este artículo te enseño los principales rasgos del autismo, según lo que refiere la literatura y de acuerdo con mi experiencia personal. Conocerlos evitará que retrases la visita a un especialista capacitado en este tema, para que reciba un diagnóstico acertado lo más pronto posible. De esta manera, podrá acogerse a un programa de estimulación temprana, que contribuirá a su mejor desarrollo.

Las primeras señales del autismo
Las primeras manifestaciones del autismo por lo general se presentan antes de los tres años, y luego pudieran continuar en mayor o menor medida durante toda la vida. Sin embargo, estas conductas pueden cambiar con el tiempo, si tu hijo o hija recibe una intervención educativa individualizada, acorde a sus necesidades y preferencias.

Algunos manifiestan ciertas señales perceptibles a los pocos meses de nacidos y otros a los dos años o más. Hay muchos casos, como mi hijo, que aparentan un desarrollo según lo esperado hasta alrededor de los 15 a 18 meses. A partir de ese momento ocurre una regresión en su aprendizaje, o sea, dejan de adquirir nuevas habilidades y pierden las que ya tenían.

Señales tempranas de un probable autismo
Primero es necesario comprender de qué manera ocurre el desarrollo social y emocional de un bebé. Debemos reflexionar sobre la importancia de los cinco sentidos en el desarrollo de su relación con su entorno.

Mediante la vista, reconoce el rostro de sus padres u otros familiares cercanos; a través del oído aprende a reconocer el sonido de sus voces, o cuando escucha música.

De igual manera, a través del tacto aprende a sentir las caricias y abrazos de sus seres queridos, las características de diversos objetos. Y con el olfato y el sentido del gusto reconoce los olores y los sabores.

Como resultado de esta interacción con el entorno puede adquirir las destrezas necesarias para adaptarse al medio que lo rodea de forma progresiva.

Pero pudiera no desarrollar la capacidad de utilizar sus sentidos para relacionarse con su entorno, o que pierda las habilidades adquiridas. En este caso, es probable que sea autista, por lo que percibirá la realidad de una manera diferente.

Por eso, es posible que vea de manera amenazadora o extraña todo lo que está a su alrededor y se aislará de su entorno.

Entonces, debes estar alerta si tu hijo o hija:

-A los 6 meses tiene poca o ninguna sonrisa social. Poco contacto visual o ninguno.

-A los 9 meses presenta pocas o ningún intercambio de sonrisas, sonidos, entre otras expresiones faciales.

-A los 12 meses no balbucea o muy poco. No existe reciprocidad en gestos como saludar, señalar o alcanzar. Poca o ninguna respuesta al nombre.

-16 meses no dice ninguna palabra o muy pocas. O deja de decir las que ya conocía

-Pierde el habla, balbuceo o las habilidades sociales adquiridas. (Ocurre una regresión, por lo general entre los 15 y 24 meses).

Señales más frecuentes en la conducta
Ante todo es válido señalar que no todos los niños presentan los mismos síntomas. Una de las señales más frecuentes es poco o ningún contacto visual. No demuestran estar conscientes de los demás, ni interés en establecer algún tipo de relación. Les cuesta diferenciar entre un desconocido y una persona que ven todos los días.

Cuando son muy pequeños es posible que no balbuceen y si logran hablar dejan de hacerlo de repente. No responden al nombre, parece como si no escucharan cuando se les habla. No tienen conciencia del peligro y a veces manifiestan temores extraños.

Padecen de cambios de estado emocional sin causa aparente, pues se ríen, lloran o gritan de manera inapropiada. No comprenden la manera en que los demás expresan sus estados de ánimo, ni las claves sociales, y se les dificulta la reciprocidad emocional.

Les resulta difícil imitar o usar ademanes y expresiones faciales adecuadas para comunicarse. No entienden las expresiones de los demás, por lo que les cuesta darse cuenta cuando una persona está triste o feliz. Sonríen muy poco o tienen un rostro inexpresivo.

Manifiestan una gama limitada de emociones e intereses con una conducta inapropiada. No suelen iniciar un juego con los demás, ni unirse a un grupo. Tampoco muestran interés por los juguetes y carecen de juego funcional e imaginativo.

Se fascinan por algunos detalles de un juguete, como las ruedas de un carro a las que les dan vueltas sin cesar. Sin embargo, no comprenden su función o propósito en su conjunto. A su vez, alinean sus juguetes u objetos de una forma específica y se disgustan si les cambias el orden.

Algunos no logran hablar o tienen un lenguaje demorado. Otros hablan mal para la edad, sin conjugar los verbos de manera apropiada y tienden a hablar en tercera persona.

También pueden presentar ecolalia, es decir, repiten las frases que escuchan, ya sea inmediatamente o un rato más tarde. Por lo general no establecen un diálogo espontáneo.

Muchos no saben besar, ni soplar, no dicen adiós para despedirse y no señalan los objetos. Tienden a girar sobre si mismos sin marearse y a caminar en puntas de pie. Pueden ser excepcionalmente tranquilos o hiperactivos. No entienden instrucciones sencillas

Presentan estereotipias, o sea, movimientos raros y descontrolados; realizan carreras sin sentido aparente. En algunos casos pueden ser agresivos o se auto agreden, sobre todo porque no pueden expresar lo que desean o si tienen un dolor.

Hacen resistencia a los cambios o se apegan demasiado a objetos, de los cuales les cuesta desprenderse. Padecen de caprichos alimenticios.

Estas son los rasgos más frecuentes, pero para un diagnóstico certero debe asistir al especialista. Este es quien debe determinar si tu hijo o hija es autista, y el nivel de autismo.

En la imagen se muestra cómo se clasifica en la actualidad los niveles de autismo, pero en autismo dos y dos no son cuatro, y esto no es tan rígido en la realidad.

No obstante, no subestimen sus instintos. Si les dicen que no tiene un TEA, pero algo dentro de ustedes les dice que sí, busquen una segunda opinión. A veces los especialistas se pueden equivocar, sobre todo si es un autismo leve. Aparte, un diagnóstico definitivo es muy difícil cuando son muy pequeños.

En el caso de que le diagnostiquen autismo a tu hijo sé que será un fuerte impacto. Sé que no podrán evitar sentir tristeza y frustración. Pero mientras más temprano realicen acciones para estimularlo, aumentan las probabilidades de lograr un mayor desarrollo.

Esto no significa que si recibe el diagnóstico más tarde, no tendrá posibilidades de aprender; nunca es tarde para comenzar, lo más importante es perseverar.

Pero nunca dejará de ser autista, porque es una condición para toda la vida. Con el tiempo logrará adquirir habilidades sociales y de comunicación, que le permitirán integrarse de una mejor manera a la sociedad.

Si tu hijo recibe el diagnóstico de autismo no te desesperes. No pienses que es el fin, sino el comienzo de una vida diferente, en la que tendrás que librar muchas “batallas”. Pero te aseguro que cada logro será como una gran fiesta. Y como nunca antes, apreciarás el valor de una mirada, una sonrisa, un abrazo o un beso.

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